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| EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE | ||||||||||||
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Un grupo de estibadores de azúcar carga sobre los hombros, como si fuera un niño, a un hombre. El Guajiro viene al frente de los estibadores. Caminan rumbo a la línea del ferrocarril. El Guajiro Bolongo sujeta al hombre que no deja de sonreír. -No me dejen caer que me pueden dar un golpe. -No se preocupe que no le pasará nada -asegura uno de los estibadores. José Cañete Fonseca camina, como es de su costumbre por las calles de Santa Cruz. Se fija que el hombre que llevan cargado es un viejo de estatura pequeña. Le pregunta a Raúl García: -Raúl, ¿de quién se trata? -Coño, Pepelín, aquí todos lo conocemos. El viejo continúa en hombro de los estibadores. -Mire Pepelín, ahora lo llevan para el Centro de Veteranos que se encuentra en la calle línea. El viejo viene a cobrar su pago todos los meses y los estibadores saben cuando le corresponde y no lo dejan caminar. Es la forma de rendirle homenaje al viejo. -¿Pero quién es? ¿Por qué ese homenaje? -pregunto nuevamente. -Se llama Aniceto Recio. ¿Quién no conoce a Aniceto Recio Pedroso? Es un sobreviviente de la caballería del Mayor General Ignacio Agramonte, participó en el rescate de Julio Sanguily. En este instante tengo el privilegio de conocer a tan insigne patriota de nuestra guerra de independentista y libertadora. Luego visité su humilde hogar allá en "Las Uvas". Aniceto no conserva muchos trofeos de la guerra. En su casa guarda con amor una bandera cubana muy pequeña. En la sala se destaca una foto del bravo mambí y la medalla de la valiente acción en el rescate de Sanguily entregada en la etapa neocolonial. Aniceto Recio siempre estaba muy cerca de Agramonte porque formaba parte de su escolta. El oficial le había enseñado las primeras letras al muchacho, que se caracterizaba por su valentía, modestia y tenacidad. Con mucha razón Martí afirmaba que "En los lugares puros y apartados del campo se crían las grandes fuerzas" 9 y Aniceto formó parte de esas grandes fuerzas. Como muchos mambises, Recio Pedroso se encontraba, el día 8 de octubre de 1871, junto a su jefe en el campamento. Todo transcurría en la más tranquila normalidad. Los insurrectos, algunos limpiaban sus armas y otros preparaban el machete de combate. Muy temprano, ese día, el brigadier general Julio Sanguily sale del campamento, acompañado por dos patriotas. Luego de una fatigosa marcha decide descansar unos minutos. Muy cerca de allí 120 jinetes españoles se percatan de la presencia de insurrectos en la zona de Matehuelo, en los potreros de Jimaguayú. El general mambí se da cuenta de la proximidad de los soldados, pero cuando reacciona ya los hombres lo tenían rodeado. Luciano Caballero, uno de los mambises logra escapar y parte para comunicar sin demora el incidente. Inmediatamente la tropa española, llena de regocijo, marcha hacia la ciudad de Camagüey con el prisionero. Los peninsulares tienen el propósito de mostrar a Sanguily como un gran trofeo y posteriormente, fusilarlo a la vista de todos como un escarmiento. El mambí, Luciano Caballero, cabalgaba raudo en su corcel en sentido contrario a donde iban los españoles. Llega al campamento insurrecto y se lanza del caballo, aún con éste en marcha, para informar a El Mayor General Ignacio Agramonte de la detención del brigadier general. En su libro Apuntes de Camagüey, Jorge Juárez Cano describe el acontecimiento. Ignacio escogió solo los 35 jinetes que montaban mejores caballos y salió a batir la columna española, ordenando al capitán Reeve que le siguiera por el rastro. Al llegar el Mayor a la finca de Antonio Torres divisó la retaguardia enemiga y moviéndose al grupo de valientes que le seguía, les dijo: -El General Sanguily va prisionero en aquella columna enemiga; es necesario rescatarlo vivo o muerto, o todos quedar allí. Y se dirigió al comandante Manuel Emiliano Agüero y Agüero; con un gesto señaló la dirección de la columna y gritó: ¡¡Corneta toque usted a degüello!! El clarín tocó nuestra típica "carga al machete"; el pelotón siguió el penacho blanco de Agramonte, y momentos después aquel puñado de jinetes desorganizó la fuerza enemiga que, gallardamente ripostó, pero fue arrollada y fusilada por 10 rifleros que pie a tierra, apoyaron la carga de los camagüeyanos. El joven escolta Aniceto Recio, cabalgaba muy próximo a Ignacio Agramonte. Blandiendo el machete penetra como un rayo en la columna española y derriba a varios soldados. Un disparó lo alcanza; queda tambaleándose encima de la bestia y agarrado a su crin. Cercano a El Mayor combate como león el sargento Primero Ramón Bueno. Un proyectil lo hiere gravemente y lo derriba del caballo. Mientras que el cabo Francisco Montejo, Ordenanza de Agramonte, se llevaba las manos al pecho y caía mortalmente herido; segundos después muere heroicamente. El general Sanguily iba bajo la custodia del sargento Lorenzo Plan que lo apresó, y en medio de la refriega se quitó el sombrero gritando: Viva Cuba Libre. Dicho sargento resultó muerto y Sanguily herido de bala en la mano derecha. La fuerte columna española, del Regimiento de Pizarro, al mando del comandante Cesar Matos, se debilita poco a poco y pronto va en desbandada. Los jinetes de la caballería de Agramonte sincronizaban sus movimientos "como si se tratará de un solo cuerpo". Sobre las tierras de la finca de Antonio Torres quedan algunos muertos, heridos y prisioneros españoles, así como muchos caballos, armas, municiones, equipos y otros botines de guerra. Los cubanos tuvieron un muerto y varios heridos, aunque al siguiente día falleció el sargento Primero Ramón Bueno. Agramonte y Sanguily se abrazaron con cariño ante la vista de los valientes jinetes mambises. El rescate del brigadier general Julio Sanguily Garritte, se inscribe entre las acciones más brillantes del Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, quien en el parte oficial, narró ese el encuentro bélico con una sencillez Nota: Aniceto Recio Pedroso, concluyó la guerra con los grados de Comandante del Ejército Libertador y prestó servicio hasta el 24 de agosto de 1898. Falleció, en la finca "Las Uvas" en Santa Cruz del Sur, el 20 de julio de 1948 a la edad de 101 años y se encuentra sepultado en el cementerio de Guaicanámar. Fue el último sobreviviente del rescate de Sanguily. Participó en las tres guerras. Este texto forma parte del libro en preparación Sueños y turbonadas |
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| Author comment : | ||||||||||||
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Name: Miriam Bertha Salazar Gonzalez E-mail: salazar082450@yahoo.com Date: 2009-06-12 En otra pagina lei el surgimiento de este escritor y hoy lei algo suyo.Es muy bueno en lo que hace,yo no tengo su nivel pero si soy una muy buena aficionada a la buena lectura,hago mis escritos y no me apena deirle a alguien que lo que hace debe mejorarlo si asi fuera.Sigue bien y respetandonos a los que te leemos.Gracias mil |